Miguel Briante: “Al Mar y otros cuentos”

De Miguel Briante solo había leído un cuento (Kincón) y visto un programa de televisión en Youtube (que conducía Julio Bárbaro allá por los 90) antes de leer los cuentos o relatos reunidos en Al Mar.

Publicado por Editorial Mil Botellas, contiene la esencia alucinante y periférica de su ciudad natal, General Belgrano, escenario que lo domina la figura de Arispe, dueño del bar donde giran varias vidas como las de la Enana, el Maipucero y un elíptico narrador que teje el vaivén temporal de la trama.

En la escritura de Briante, una “respiración narrativa” sobre la que Juan Forn ha escrito delicadamente, cada palabra parece reclamar su lugar (como supo decir Zitarrosa) generando una empatía con el lector a quien le propone también participar con la construcción del sentido del texto.

Cada primera oración que abre un relato es una puerta giratoria que lo interna en el escenario surrealista. “La idea de que el Mudo empezara a cantar, a cantar en público, fue de la Enana, que desde que Arispe la nombró corresponsal del boliche en el pueblo, para que traiga las noticias que ya no queremos leer, se cree alta”.

Así, en Al Mar se articulan cuatro relatos o cuentos que lo llevan despacio por las pocas páginas, profundas, llenas de significado para quien tenía bastante para decir y dar antes que la muerte lo sorprendiera tempranamente en ese mismo General Belgrano.

Briante fue crítico literario. Su obra se encuentra desperdigada en muchìsimos artículos periodísticos de diverso tipo y tono (parte de la cual fue reunida y publicada), fue exponente de una nueva generación de periodistas y promovió la democratización en el acceso a la arte.

Dueño de una voz que no se dejaba domar, esa rebeldía se proyecta con toda luminosidad en el brío con el que sus personajes afirman su identidad: la Enana que es encargada de prensa del lugar, Arispe es un sabio silencioso, dos asesinos a sueldo que terminan socios de su inicial víctima y el Maipucero…

Pero el aire cómico y pintoresco que pueda dar los primeros relatos dan paso a otra comprensión de la vida, mucho más profunda en el último de éstos, “Al Mar” (que da nombre al libro) donde confluyen la denuncia política con un sentido tan profundo de la soledad y la melancolía que es un manifiesto sobre las vidas simples.

Rescatemos para cerrar algunas de esas palabras:

” -Aquí, mal que mal, somos todos desaparecidos de algún lugar- empezó a decir una vez Arispe.
Seguro era por esto de estar acá, como en la orilla, cada uno por historias que no empezaron acá, sino más bien en el pueblo mismo, allá, pasando la línea del hospital, o más lejos. Uno a uno fuimos cayendo al boliche de Arispe, como el mismo Arispe, que tuvo confitería en el centro del pueblo. O como esos dos que vinieron a matar a Arispe y se quedaron”.

Por David Chiecchio

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