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| Dimensiones | 20 × 20 × 5 cm |
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$17.800
Para algunos la cocina es un espacio físico lleno de ollas cucharones e ingredientes. Para otros una ventana al mundo. Un universo donde la creación la sensibilidad y el sentido estético se conjugan para dar lugar a platos que resultan obras de arte. Silvia Morizono supo encontrar en la cocina un lugar propio. Desde allí despertó paladares transmitió valores y reversionó los sabores de su infancia. Esta es su historia contada a través de los recuerdos de su hija Agustina Rabaini escritora y periodista. También están sus recetas como tesoros reunidos en una selección ligada a las vivencias el afecto y los sabores compartidos. Con una personalidad transgresora moderna y generosa Silvia Morizono ha dejado una huella en el mundo gastronómico porteño desde un reducto que reunió a sibaritas y famosos y la convirtió en pionera en la difusión de la cocina japonesa en la Argentina. Su restaurante Morizono nació en los años 90 como un homenaje al legado de su padre japonés y su nombre significa en nipón “del bosque florido”. De ahí el título de este libro. Junto a los relatos encontrarán un recetario con el paso a paso para elaborar clásicos de la cocina nipona como oyako donburi sukiyaki ramen o gyoza; sabores tai y vietnamitas y platos de familia tomados de otras cocinas del mundo: una moussaka un chutney de mango y manzanas una bondiola braseada y hasta un simple pan casero.
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